La sentencia es de Nietzsche y advierte de la gravedad del asunto sobre el que se va a tratar. Se ha querido, por eso, tomar en serio esta peculiaridad tan natural a niños y dioses, tan hondamente instalada en el corazón de lo humano. Cuando el hilo del discurso lógico se quiebra puede hacerlo mediante una explosión de risa, o con la mera sonrisa, o mostrarse en una gama que bajo el rótulo de lo cómico transita de la más fina ironía a la burla má...