¿Qué misterio entraña el laberinto urbano? ¿Por qué nos perdemos? ¿Por qué no nos encontramos? ¿Por qué encontramos aquello que dábamos por perdido en el entramado de las calles? La naturaleza misma de la ciudad nos da la respuesta: se trata del no-lugar por antonomasia, del espacio para la densificación del desorden, del sitio del olvido y del miedo, del vértigo y la desolación; pero también, del umbral de voluptuosidades inimaginables e inconfe...