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Lautréamont: los cantos de Maldoror

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Lautréamont: los cantos de Maldoror
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Absolutamente ignorado por la crítica, pero que impúdica presencia saludarían a la vez, cincuenta años más tarde, los escritores iconoclastas y los guardianes del idioma, Los cantos de Maldoror se publican en la Francia que esté a punto de sufrir una devastadora guerra, a la que seguirían la insurrección de la Comuna. Quizá por este motivo Los Cantos de Maldoror es un libro de violencia y desorden; libro premonitorio de grandes convulsiones escrito por quién atisbó, aterrado, la sociedad del futuro. Es también el libro de ofensas de un rebelde y a la vez canto a la belleza porque la fealdad, cuando es elogiada, reemplaza a su reverso: la dualidad forma parte del universo ducassiano, de la falsa gloria del mundo desenmascarada con audacia.

Atributos LU

TítuloLautréamont: los cantos de Maldoror
AutorLautréamont
Tabla de ContenidoEl mundo de lautréamont
Los cantos de maldoror

Canto primero
1. Quiera el cielo que el lector, envalentonado y momentáneamente vuelto tan feroz
2. Lector, quizá es el odio lo que quieres que invoque
3. Estableceré en pocas líneas que moldoror fue bueno y vivio dichoso
4. Hay quienes escriben para buscar el aplauso humano
5. Durante toda mi vida he visto
6. Hay que dejarse crecer las uñas durante quince días
7. Hice un pacto con la prostitución para sembrar el desorden en las familias
8. Al claro de luna, cerca del mar, en lugares solitarios de la campiña
9. Me propongo; sin conmoverme, declamar a voces la estrofa seria y fría que vais a oír
10. No se me verá, en mi última hora (escribo en mi lecho de muerte; rodeado de curas
11. Una familia rodea una lámpara colocada sobre la mesa
12. Aquel que no sabe llorar (pues siempre ha reprimido el sufrimiento) observó que se encontraba en noruega
13. El hermano de la sanguijuela caminaba a paso lento por el bosque
14. Si alguna vez es lógico atenerse a la apariencia de los fenómenos

Canto segundo

1. Adónde ha ido este primer canto de moldoror
2. Tomo la pluma que va a construir el segundo canto
3. ¡Qué no llegue el día en que, lohengrin y yo, pasemos por la calle uno al lado del otro sin mirarnos
4. Es medianoche. No se ve un solo ómnibus de la bastilla la magdalena
5. Haciendo mí paspo cotidiano, posaba diariamente por una calle estrecha
6. ¡Qué niño tan gracioso está sentado en un banco del jardín de las tullerais
7. En un bosquecillo rodeado de flores, sumido en profundo sopor
8. Cuando una mujer, con voz de soprano, lanza notas vibrantes y melodiosas
9. Existe un insecto que los hombres alimentan a su costa
10. Oh matemáticas severas, no os he olvidado desde que vuestras sabios lecciones
11. Oh lámpara de mechero de plata, mis ojos le perciben en los aires
12. Escuchad los pensamientos de mi niñez, cuando me despertaba, humanos de verga roja
13. Busqué un alma que se me pareciera y no pude encontrarla
14. El Sena arrastra un cuerpo humano
15. Existen momentos en la vida en que el hombre de melena piojosa
16. Es hora de poner freno a mi inspiración

Canto tercero

1. Recordemos los nombres de esos seres imaginarios de naturaleza angelical
2. He aquí a la loca que pasa bailando mientras recuerda
3. Tremdall ha estrechado por última vez la mano del que se ausento voluntariamente
4. Era un día de primavera. Los pájaros esparcían sus cánticos
5. Una linterna roja, bandera del vicio, suspendida en la extremidad de una barra

Canto cuarto

1. Es un hombre o una piedra o un árbol el que va a iniciar el cuarto canto
2. De mayor tamaño que dos alfileres, se divisaban en el valle dos pilares
3. Una horca se levantaba sobre el suelo, a un metro de éste
4. Estoy sucio. Los piojos me roen. Los cerdos vomitan al mirarme
5. En la pared de mi cuarto ¿qué sombra dibuja con una fuerza insuperable
6. Me había dormido sobre el acantilado. Aquel que durante todo el día persiguió al avestruz
7. No es imposible ser testigo de una desviación anormal en el funcionamiento oculto o visible
8. Todas las noches, hundiendo la envergadura de mis alas en mi memoria agonizante

Canto quinto

1. Que el lector no se enfade conmigo si mi prosa no tiene la suerte de agradarle
2. Veía, delante de mí, un bulto erguido sobre un montículo     
3. El aniquilamiento intermitente de las facultades humanas         
4. ¡Pero quién... ! ¿Pero quién se atreve aquí, como un conspirador, a arrastrar los anillos de su cuerpo
5. Oh pederastas incomprensibles, no seré yo el que lance injurias
6. ¡silencio!, pasa un cortejo fúnebre a vuestro lado
7. Todas las noches, a la hora en que el sueño alcanza su mayor intensidad, una vieja araña

Canto sexto

1. Vosotros; cuya envidiable calma no puede hacer más que embellecer vuestro aspecto
2. Antes de entrar en materia, me parece estúpido que sea necesario
3. I. Las tiendas de la calle vivienne exponen sus riquezas ante los ojos maravillados
4. II. Acciona el tirador de cobre y la puerta del moderno palacete gira
5. III. Mervyn está en sil habitación; ha recibido una misma
6. IV. ¡Me di cuenta de que sólo tenía un ojo en medio de la frente
7. V. En un banco del polnis-royal, del lado izquierdo y no lejos del estanque
8. VI. El todopoderoso había enviada a la tierra a uno de sus arcángeles
9. VII. El corsario de cabellos de oro ha recibido la respuesta de Merlín
10. VIII. Para construir mecánicamente el meollo de un cuento soporífero, no basta

Lautreamont  y la crítica surrealista
Bibliografía
TipoLibro
ISXN9788481916423
Año de Edición2004
Núm. Páginas289
Peso (Físico)390
Tamaño (Físico)14.5 x 21.5 cm

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