Desdeno ese amor Es inaudito inconcebible Que representa aqui mi autoridad Juro por Dios que antes te deseo ver muerta que unida a ese vividor llamado Juan Torres Maldita sea mi estampa No lo consentire me oyes No lo consentire Y don Ernesto Aller sacudio la encanecida cabeza al tiempo de dar un formidable punetazo en la mesa Su nieta Ana parecio crecer ante la ira del viejo pero sin embargo no oso pronunciar palabra Es extraordinario que despue...
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