<p>El amor, como la música y las matemáticas, es un lenguaje universal. Andamos siempre en equilibrio, sobre un hilo que pende sostenido entre dos extremos opuestos, enfrentados: la energía que nos eleva y nos lleva a ser mejores, y aquella que destruye y nos cierra la puerta a la libertad. El temblor de las almas que se encuentran cumpliendo su destino, genera tanta energía que brota una estrella y el universo se e...