Ante la pintura de no mas de dos metros de alto y uno de ancho protegida por una serpiente de ramas doradas el antes ruidoso grupo de chicos queda petrificado La reducida y oscura sala apenas permite que una tenue luz custodie al misterioso cuadro
Los inquietos visitantes tardan en reconocer a la figura retratada Cuando la penumbra del lugar les permite identificarla ya es muy tarde para escapar la joven despierta y ha notado su presencia...
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