<p>Leer hiere como una daga o una flecha que entra en el corazón. Los libros son peligrosos si se leen con la intensidad a la que se vive y la protagonista de este ensayo lo hace de manera voraz, hasta la extenuación. Sin método ni técnica. Incluso lo que no entiende.<br />En estas páginas la autora se desdobla en una multitud de lectoras. Sus nombres –Bulímica, Enfermiza, Sumisa, Somática y ...