En el devenir poético de Hugo Mujica no hay grandes saltos: desde el inicial Brasa Blanca (1983) hasta Y siempre después el viento (2011), parece escribir un único libro sustentado en una concepción de la alteridad como método de autoindagación que no tiene nada de borgiana, pues en esta obra nada es juego literario, nunca se pierde el contacto estrecho con la realidad. Mujica mezcla poesía, ensayo, biografía, pero sin alharacas seudoposrnodernas...