Publicado originalmente en 1996, tras tatuar para siempre la literatura hispanoamericana con palabras de sonido suave y furibundo como «sidario» o «loquerío», Loco afán dibuja, en palabras del propio Pedro Lemebel, «un friso arcaico donde la intromisión de un patrón gay todavía no había puesto su marca. Donde el territorio nativo aún no recibía el contagio de la plaga, como recolonización a través de los fluidos corporales. La foto de aquel enton...