En estas líneas está presente el sol cálido de la infancia, el agua del río, las sombras alargadas por las horas finales de la tarde y la sensación increíble de ser todos los hombres, de soñar con el tiempo a nuestro favor, mientras trascurren las horas eternas rodeadas por cantos de pájaros y naranjas. Ahora, las puertas del paraíso se han cerrado, solo a veces, cuando se atraviesa un atardecer, se siente roja la cicatriz de la infancia, los mus...