«Las buenas historias de fantasmas, al igual que los buenos libros infantiles, son tremendamente complicadas de escribir. Yo mismo soy escritor de relatos, y aunque llevo cuarenta y cinco años ejerciendo y siempre he deseado escribir una sola historia de fantasmas decente, nunca he logrado sacarla adelante. Y bien sabe Dios que lo he intentado. En una ocasión creí que lo había conseguido. Fue con un cuento que ahora se titula “La patrona”. Pero c...