Mariana Pineda, una joven viuda granadina, es encarcelada en 1831 por haber mandado bordar la bandera que servirá de insignia a una insurrección liberal. Le prometen la libertad si delata a sus jefes, pero, al negarse, es condenada a muerte y ejecutada a garrote vil. «Mariana Pineda venía pidiendo justicia por boca de poeta», dice Federico García Lorca. Y es lo que él realiza magistralmente en esta obra: «Yo he intentado que Mariana Pineda, mujer...