El lenguaje del afecto trasciende muchas veces las palabras y los gestos al expresarse diariamente a través del tacto: acariciamos para manifestar nuestro amor, palmeamos al otro en señal de gratitud y reconocimiento, o frotamos la zona dolorida del cuerpo de un niño para aliviarlo. Por eso, el masaje es una forma de instau rar ese diálogo no verbal y afectivo, ya que, desde la primera edad, el bebé recibe con amor las caricias maternas que le br...