Entreverados en las disposiciones testamentarias de la moribunda Ana, serpentean los indicios de una profunda desestructuración del territorio, la vida social y la naturaleza. El orden del mundo y los ciclos vitales se habían descoyuntado a partir de 1521, en que desconocidas fuerzas biológicas, políticas y económicas venidas de otro mundo se habían desatado sobre los valles lacustres del Cemanáhuac. En las líneas que componen este trabajo, se su...