"Hace diez años, en la presentación de Meditaciones de un octogenario, registré que nunca había pensado llegar tan lejos cargado de tantos años. Ahora, a los noventa, me asombro de que fuera aún más larga la hazaña. Han sido 120 meses más, es decir, 3650 días más, y estoy vivo, lúcido, sintiendo —lógico es— el natural desgaste físico. Pienso bien, luego existo. Eso es lo admirable.Siendo así, Meditaciones de un nonagenario es una especie de cola ...