Si se conviene que el planeta en pocos años ha devenido de una pequeña aldea (McLuchan, 1967) en una ciudad mundo, con todo lo que tal cambio de escala implica para la forma en que se relaciona el individuo, no sólo con el otro, sino con el mundo en general, se tendría que convenir, entonces, qué tan trascendental cambio de escala habría de suponer un nuevo código de relaciones entre los seres humanos y entre éstos y su espacio circundante, toda ...