Fragmentos, encuentros breves, son los que el lector tendr? con el personaje narrador de este relato. Escuchar?, entonces, a la par con los hechos, divagaciones enriquecidas con el dominio de las palabras y de sus m?ltiples sentidos, y casi olvidar? el apremio que impone el t?tulo de esta historia. Esa voz le contar? momentos que la han marcado y le han permitido ?a una edad en la que, dicen, no deber?a haber nada por descubrir dentro de s? mismo...