Nada mortal aún es un libro entrañable que tiene la transparencia de las preguntas que se hacen los niños, las que les hacen a los adultos, buscando que rocen el niño que son. También habla de la muerte. De los muertos. De unos muertos. Los muertos suyos, los del poeta. O los agonizantes, los de escasos días y unas pocas horas. Lo que exige la poesía es sobrevivir para contar a los muertos. Dar testimonio de ellos, en pocos breves trazos, dibujar...