El libro que usted tiene entre sus manos. Admito que, con seguridad, quienes lo lean con detenimiento, hallarán contradicciones y errores. Pero no me importa. Aunque me sentiría contento si, un día, la idea central que defiendo es aceptada por algunos autores y tribunales, la verdad es que mi retribución sería más que suficiente si ella sirve como primer argumento, así sea equivocado, para un debate serio y racional, que hasta la fecha es inexist...