En Noches blancas, Dostoievski nos traslada a una San Petersburgo onírica, donde un joven soñador y la solitaria Nastenka comparten cuatro noches de confidencias bajo la luz irreal del verano ártico. Es un relato lírico sobre la fragilidad del amor y la soledad, donde la felicidad parece un espejismo que se desvanece con la llegada del alba, dejando solo el eco de lo que pudo haber sido. Por el contrario, El jugador nos arroja al frenesí de la lu...