En ¡Oh hermoso mundo!, Sergio Galindo abandona el pródigo entorno veracruzano que le es tan que¬rido para situar a sus personajes en ciudades cos¬mopolitas: París, Ámsterdam, Londres o México. Pero la realidad y la atmósfera creadas en estos relatos son tan indefinibles y misteriosas que las líneas geográficas se desdibujan; lo que permanece, gracias a la multiplicidad de puntos de vista narrativos, es la intimidad de la conciencia de. Los person...