El premio Nobel de Literatura a Svetlana en 2015 es un auspicio muy revelador de este primer trecho del siglo XXI en el cual las fronteras, en sus distintas dimensiones, parecen ser un asunto cada vez más incierto y problemático. Incierto porque la tecnología, la atemporalidad de lo inmediato, la nueva captura de los datos están redefiniendo los bordes entre público y privado, entre moral tradicional y progresismo, entre narrativa literaria y per...