La primera vez que supe de la existencia de Mayt233 fui incapaz de detener una imparable necesidad de contar su historia a
alguien Estaba en la redacci243n de un peri243dico de provincias completamente solo porque era tarde y nada m225s colgar el
tel233fono sal237 disparado a la calle sin apagar siquiera el ordenador Quedaban a250n un par de d237as para que su incre237ble vida
llegara a las p225ginas de aquel entra241able peri243dico que hac237am...