Imperceptible a nuestros ojos ella aguarda silenciosa y cruel a que nuestro cuerpo desfallezca en el 250ltimo latido que nos roba para siempre el aliento Nos envuelve y abraza entre su velo negro para arrebatarnos de la tierra que nunca pudimos hacer nuestra y sumirnos en terror237ficos sue241os eternos Estos relatos est225n plagados de agon237a una agon237a causada por la enfermedad la locura o por la selva misma Horacio Quiroga cuentista ur...