Las vidas de la joven reina Isabel II y el condecorado general Serrano con836443uyeron cuando a los quince a241os de la soberana ni241a y los treinta y cinco del avezado militar ministro de Guerra se hicieron amantes Ella le regal243 los o237dos con el apelativo de general bonito y 233l la transport243 a un para237so de imborrables sensaciones A los dos a241os de apasionada relaci243n y ya casada la monarca fueron obligados a enterrar su fren233t...