Julio Robles felizmente casado y padre de dos muchachas adolescentes a las que adoraba
201l que era un hombre tranquilo con una inteligencia bastante notable escuchaba en silencio durante la habitual tertulia de la sobremesa de los d237as festivos como uno de aquellos dos j243venes a los que su hija mayor M225ri hab237a invitado a comer en su casa aquel d237a de domingo en muestra de confraternidad y compa241erismo tras haber asistido juntos a ...