La visión, para nada onírica, de la ciudad como un incendio de cemento es la que nos retrata este poemario orgánico y vigoroso, escrito con sinceridad honda y con aguda destreza, casi oriental. Desde la catástrofe rutinaria el autor alza la vista para confirmar el corazón del cielo, que palpita al ritmo del suyo: inventándose una ciudad adentro de otra, con ese mismo azul y esas mismas nubes peregrinas, cuya forma de viajar ensaya el libro: un r...