Nunca tuve una vocaci243n hasta que conoc237 la maestr237a de alcoba Y a pesar de saber que dedicarme al arte de la alcoba tendr237a como precio estar solo encontr233 una compa241era de vida Pero tal y como vino Cristina se fue De la manera m225s cruel Sin darnos tiempo a disfrutarnos Y ah237 se acab243 todo para m237 191Qu233 sentido ten237a seguir siendo el maestro de alcoba
Solo despu233s de unos a241os a la deriva hundido por el dolor me reen...