Los reinos de los hombres se han dividido el odio naci243 entre ellos alimentado por rencores y un dolor desgarrador Los adberguenses culpan a los dem225s de la muerte del rey mientras se encierran en su ciudad a llorarle El Castillo de la Aurora ha quedado sin due241o y el reino de Adberg sin rumbo Ahora la guerra se extiende perdi233ndose todo lo conseguido a241os atr225s
Wen tomar225 entonces una decisi243n desesperada siguiendo una corazonada...