Convencidos de que el mundo est225 a punto de explotar el se241or Andrade anticuario y su vecina do241a Amalia librera intentar225n aplacar a los dioses ofreci233ndoles en sacrificio sus respectivas bibliotecas que quemar225n ritualmente con toda la pompa precisa en una playa de la Costa da Morte Claro que no todo el mundo ve las cosas como ellos ni se siente tan desesperadamente atado al pasado...