Por fin ha llegado la hora en la que tus deseos de venganza ser225n complacidos en la que todos tus desvelos se ver225n recompensados con la sangre de tus enemigos Nadie podr225 detener lo inevitable ni siquiera esa incompetente inspectora que se empe241a una y otra vez en aplicar leyes inservibles ante los pecados de personajes sin alma...