Cuando doña Cata empezó a guardar la ropa de invierno, roció todo con el mejor antipolillas que existe. Bueno, al menos eso creía ella hasta que Polilla Feroz entró en acciónA Polilla le encantaban los estambres de colores y se iba coloreando a medida que comía¡Para ella era lo más natural! Y cuando pudo bolar¡ni se imaginan lo que pasó! Pero por suerte, siempre existen soluciones para los problemas. Don Prudencio llegó justo a tiempo y su idea f...