El pensamiento de Karl Marx sobre la política no puede resumirse en un conjunto de afirmaciones perentorias y cerradas. Tomado en sus textos, en sus propias formulaciones, nunca fue un pensamiento petrificado, congelado. Al contrario: es un pensamiento que se enfrenta a sí mismo y que no oculta las profundas ambigüedades que lo atraviesan. Es eso justamente lo que, más allá de sus diferencias, pusieron de presente las lecturas que Hannah Arendt y...