La vieja anécdota cuenta que Tales caminaba mirando hacia el cielo, como si tratara de descifrar un mensaje oculto en las estrellas. Por tener puestos sus ojos en las alturas, cayó a un pozo. A la escena se suma una sirvienta "hermosa y divertida" -nos dice Platón en el Teeteto- quien, al ver caer al pensador, no pudo aguantar la risa y comentar que el sabio deseaba tanto conocer las cosas del cielo que "le permanecía oculto lo que tenía ante las...