Pedro Villarejo ha pretendido ser toda la vida un angel en la multitud de ventanas que abren y cierran las esquinas Sabe que cada palabra puede ser un movimiento de alas que espanten los asombros de sentirnos humanos a destiempo Porque cada palabra es en si misma un vientecillo que refresca las esperanzas El titulo de este libro estuvo inspirado en nunos versos de Borges En las esquinas eran blandos los almacenes como esperando a un angel
Pedro...