En La lluvia de fuego de Leopoldo Lugones el fuego cae sobre la ciudad De pronto el esclavo que atravesaba el jardin con un nuevo plato no pudo reprimir un grito Llego no obstante a la mesa pero acusando con su lividez un dolor horrible Tenia en su desnuda espalda un agujerillo en cuyo fondo sentiase chirriar aun la chispa voraz que lo habia abierto...