?No es posible ser sabio, estoico ni coherente las veinticuatro horas del d?a; es necesario saborear el placer de vivir sin la seriedad profunda de los compromisos laborales, las pr?cticas religiosas pol?ticas y c?vicas de la cotidianidad. ?Por qu? no ser demasiado humanos para el disfrute de la vida, mirando a los ojos de mi interlocutor cuando hace memoria del pasado, o cuando saboreamos el presente El autor de Relatos Carnavalescos lleva al le...