Como en los poemarios anteriores: Camino, Parece que el viento quiere ser escuchado y Estación, continúa Jacobo deleitándonos con su mirada integradora, hecha poesía, de los diversos ambientes que rodean a los seres humanos, así como de la variedad y riqueza de vivencias, sensaciones y emociones que tales ambientes desencadenan en las personas; desde luego, a partir de su perspectiva personal de gran sensibilidad y capacidad perceptiva. Con gran ...