[...] aun desconociendo si era por hambre o por verdaderogusto, los secuestrados consumían dichos animales con cierto aprecio y emitíanjuicios sobre sus sabores y texturas como una forma de establecer sucomplacencia alimentaria y sentirse satisfechos con lo que comían. Igualmente,definían puentes de comparación con alimentos más comunes para ellos antes desu secuestro. Así, contrastan la babilla con la langosta, o el mico con lacarne de res que d...