Tras las vacaciones de Navidad, Ben regresa al internado Natick e intenta hacer vida normal. Todo parece ir bien: acaban de elegirlo capitán del equipo de béisbol, le han dado una beca, conoce a una chica interesante y, sobre todo, está convencido de que ha dejado atrás lo que sucedió con Rafe.
Sin embargo, la presión por ser perfecto empieza a hacer mella en él. Además, su familia tiene problemas de los que no se había dado cuenta hasta ahora...