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Sonetos

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    19167
    Mucha de la poesía lírica de la autora, como ha subrayado Octavio Paz, es poesía de circunstancia, lo que no debe llamar a escándalo, la poesía de la época, muy a menudo, lo es. Junto a lo anterior, vale considerar también que los finales del siglo XVII eran en la América Hispana, para decirlo con Marcelino Menéndez Pelayo, años de muy mal gusto literario y mucha afición a ridículos esfuerzos de gimnasia intelectual.Lo notable es que la autora pudiese superar esos obstáculos y que su poesía lograra verdadera altura lírica. Como señaló Tomás Navarro Tomás, pese a mostrar un perfecto dominio de la técnica del verso, no insistió en virtuosismos, inclinándose a menudo por las formas más sencillas de la rima y de la estrofa, porque los ritmos, tonos y acentos que se oían por las calles de México, como eco de la vida popular de la ciudad, atrajeron su curiosa atención con no menos viveza que los primores estilísticos del culteranismo.Las características esenciales de su obra se muestran con claridad en los sonetos. El lector podrá comprobar en ellos que la autora, a pesar de sus detractores, y a pesar de sus panegiristas, fue no sólo un ser excepcional, sino también una gran poetisa.Lo notable es que la autora pudiese superar esos obstáculos y que su poesía lograra verdadera altura lírica. Como señaló Tomás Navarro Tomás, pese a mostrar un perfecto dominio de la técnica del verso, no insistió en virtuosismos, inclinándose a menudo por las formas más sencillas de la rima y de la estrofa, porque los ritmos, tonos y acentos que se oían por las calles de México, como eco de la vida popular de la ciudad, atrajeron su curiosa atención con no menos viveza que los primores estilísticos del culteranismo.Las características esenciales de su obra se muestran con claridad en los sonetos. El lector podrá comprobar en ellos que la autora, a pesar de sus detractores, y a pesar de sus panegiristas, fue no sólo un ser excepcional, sino también una gran poetisa.Las características esenciales de su obra se muestran con claridad en los sonetos. El lector podrá comprobar en ellos que la autora, a pesar de sus detractores, y a pesar de sus panegiristas, fue no sólo un ser excepcional, sino también una gran poetisa.

    Atributos LU

    TítuloSonetos
    AutorSor Juana Inés de la Cruz
    Tabla de ContenidoA
    Al que ingrato me deja, busco amante;
    Altísimo Señor, monarca hispano
    Amor empieza por desasosiego
    Aunque eres, Teresilla, tan Muchacha
    Aunque es clara del cielo la luz pura
    Aunque presumes, Nise, que soy Tosco

    B
    Bello compuesto en Laura dividido

    C
    Como en la regia playa cristalina
    Con el dolor de la mortal herida
    Cuando mi error y tu vileza veo

    D
    De la beldad de Laura enamorados
    De un funesto moral la negra sombra
    Detén el paso, caminante, advierte
    Detente, sombra de mi viejo esquivo
    Dices que no tea cuerdas, Clori, y mientes
    Dices que yo te olvido, Celio, y mientes
    Diuturna enfermedad de la esperaza
    Docto mansilla, no para aplaudirte
    Dulce deidad del viento armoniosa
    Dulce, canoro Cisne Mexicano

    E
    El ausente, el celoso, se provoca
    El hijo que la esclava ha concebido
    El que hipogrifo de mejor Rugero
    En la vida que siempre tuya fue
    En perseguirme, mundo, ¿Qué interesas?
    Entrad, señor, si el que tan grande ha hecho
    Érase un preste cara de testuz
    Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba
    Éste que ves. Engaño colorido

    F
    Fabio: en el ser de todos adoradas
    Feliciano me adora y le aborrezco
    Firma Pilatos la que juzga ajena

    I
    Inés, cuando te riñen por bellaca
    Inés, yo con tu amor me Refocilo
    Intenta de Tarquino el artificio

    L
    La compuesta de flores maravilla
    La heroica esposa de Pompeyo Altiva

    M

    Mandas, Anarda, que sin llanto asista
    Máquinas primas de su ingenio agudo
    Mas ya el dolor me vence. Ya, ya llego
    Miró Celia una rosa que en el prado
    Moriste, duque excelso; en fin moriste
    Mueran contigo, laura, pues moriste

    N
    Nace de la escarchada fresca rosa
    No es sólo por antojo el haber dado

    O
    Oh cuán frágil se muestra el ser humano
    Oh famosa Lucrecia, gentil dama
    Oh quién, amado, anfriso, te ciñera

    P
    Probable opinión  es que conservarse

    Q
    Qué es esto, alcino? ¿Cómo tu cordura
    Qué importa al pastor Sacro, que a la llama
    Que no me quiera Fabio al verse amado
    Qué pasión, Porcia, qué dolor tan ciego
    Quién, que regale visto y no comido

    R
    Rosa divina que en gentil cultura

    S
    Señora Doña Rosa, hermoso amago
    Si de Carlos la gala y bizarría
    Si los riesgos del mar considerara
    Si un pincel, aunque grande, al fin humano
    Silvio, yo te aborrezco, aun condeno
    Suspende, cantor Cisne, el dulce acento

    T
    Tan grande, ¡ay Hado!, mi delito ha sido

    V
    Vaya con Dios, Beatriz, el ser Estafa
    Verde embeleso de la vida humana
    Ves, caminante? En esta triste pira
    Vesme, alcino, que atada a la cadena
    Vista tus hombros el verdor lozano
    Vuestra edad, gran señor, en tanto exceda

    Y
    Yo adoro a Lysi, pero no pretendo
    Yo no dudo, Lisarda, que te quiero
    Yo no puedo tenerte, ni dejarte
    TipoLibro
    ISXN9788470308963
    Año de Edición2001
    Núm. Páginas101
    Peso (Físico)170
    Tamaño (Físico)13.5 x 21 cm

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