La condena moral es un recurso facilista y políticamente rentable, sobre todo cuando sirve para ocultar la propia posición. Un legado indeseable, aunque indeseado, del reciente Acuerdo de Paz en Colombia, fue la entronización, en nuestra cultura política, del discurso de quienes, proclamando “tan malos son los unos como los otros”, se esconden detrás de unos mandamientos abstractos, pretendidamente universales y absolutos, invocados para el efect...