En nuestro tiempo nos hemos acostumbrado a la prisa. La creemos parte de la vida cotidiana. Por eso anhelamos que todo sea breve y rápido, sin darnos cuenta de que ambas son las cualidades de lo transitorio.
Uno de los aspectos de la vida y del aprendizaje más afectados por esta urgencia artificial que se nos ha inoculado como un veneno en la mente es la lectura y, por rebote, también la escritura e incluso el arte en general.
La tendencia ...