Un montón de papelitos sueltos en el escritorio. Una larga lista de pendientes. Luis Miguel Rivas se permite en este libro uno de los mayores placeres que puede haber: procrastinar, perder el tiempo; dejarse ir como un empaque de papitas en la brisa de sus pensamientos, en discusiones imposibles de ganar o de perder; varios días detrás de la estela de un muerto; en la proclamación de independencia del buñuelo, que demanda una nación aparte de la ...