No hay ni ha habido una mente más versátil, un espíritu más universal, una inteligencia mejor equilibrada, un talento tan inquisitivo, como los de Leonardo de Vinci. Conocía bien la filosofía del mundo antiguo lo mismo que la de su época, la ciencia grego-latina como la renacentista, y muy particularmente las artes plásticas desde Giotto y Masaccio hasta Alberti y sus contemporáneos. Construyó una epistemología que confiere a la experiencia y el ...