Después de una exitosa carrera como joyera y gemóloga, Paula López Espinosa tuvo una revelación: nuestras almas son como los diamantes, piedras preciosas que se esconden bajo gruesas capas de carbón. Ese dolor, parecido a la suciedad asentada en los surcos de las joyas, nos vuelve seres opacos, perdidos en los caminos de la vida.
Entonces, Paula decidió dedicarse a ayudar a los demás a transformar ese dolor del alma en sabiduría, brillo y plen...