«Sí, me había enamorado de un hombre inaccesible y había tenido un peligroso flirteo con la muerte. Pero también podía decir que había estado enamorado y que seguía vivo».
Una mañana de otoño de 1988, el joven Philippe, recién instalado en Burdeos para continuar sus estudios, conoce en los pasillos de la universidad a Paul Darrigrand, un hombre de ojos oscuros y profundos, con un físico esbelto de surfista y de porte seguro.
Así comienza un...