?La enso?aci?n alucinada de Zurita no se limita al horror; incluye vastas extensiones en las que la fusi?n con el cuerpo de la patria alcanza una intensidad sublime: toda la secci?n del libro dedicada a los r?os de Chile, por ejemplo, cada uno de ellos identificado con un profeta b?blico. O los poemas-sue?os dedicados a Kurosawa, interlocutor de un di?logo fantasmag?rico sobre la hecatombe y la posibilidad de lo l?rico en nuestro tiempo.? Tomado ...