«Se estaba librando la terrible lucha por el poder entre Trotski y Stalin. Es la lucha más discreta que se ha producido, no demasiado lejos de mí, en mi vida. De día, todo parecía normal, y los tranvías y autobuses subían y bajaban la Tverskaia con normalidad total. El aspecto de la calle era el de siempre. Por la noche, en la habitación del hotel Lux, sobre la ciudad a oscuras y que parecía desierta, se oían ráfagas de disparos de ametralladora ...