Viaje de América a Jerusalén de Andrés Posada Arango comienza el 15 de febrero de 168, cuando el autor tenía 29 años. Dejó Medellín una tarde, y la última imagen de la ciudad que abandonaba quedó grabada en su memoria desde arriba, desde las montañas. Ese ascenso representa uno de los sentidos de su viaje: la elevación del espíritu como elección de vida. La melancolía lo invadía como todo viajero que parte: "No sabía si los volvería a ver [...] y...